Historia
- Fiesta Instituida por el papa urbano IV y confirmada en 1311 por Clemente V
- En España se celebró por vez primera hacia 1319
- La procesión alcanzó su culminación hacia 1630, según relata el Abad Gordillo
- 4 años después Rodrigo Caro elogió el Corpus de nuestra ciudad por su grandeza y esplendor.
- En 1732 con motivo de la visita de Felipe V y su familia a Sevilla, el exorno de Ciudad de Sevilla fue esplendoroso.
- Durante el s. XIX hubo un decaimiento de dicha fiesta.
- En el s. XX volvió a recuperar su extraordinaria brillantez, hasta nuestros días.
Mañana sevillana por excelencia
Sevilla ha conservado en la procesión del corpus el acompañamiento de ‘pasos’ que tanto unieron a nuestra ciudad como la Custodia Chica, Santa Justa y Rufina, La Inmaculada de Alfonso Cano, San Leandro y San Isidoro, Niño Jesús de Martínez Montañés, San Fernando (conquistador y patrón de nuestra ciudad), y la impresionante Custodia de Arfe, en la que empleó 7 años de su vida.
La tarde anterior adornan con sus mejores galas, balcones, escaparates, rincones…e incluso se montan altares con los motivos de esta fiesta en calles y plazas por donde la procesión hará su recorrido. Los sevillanos se echan a la calle hasta altas horas de la noche para ver y admirar los preparativos y oir los ecos de canciones eucarística que interpretan alguna que otra coral.
El amanecer del día del corpus es impresionante. Las campanas suenan sin cesar, y más aún al salir la custodia de Arfe de la Catedral para anunciar que el Señor está en la calle. Familias enteras con sus mejores galas buscan un rincón para no perderse la procesión. Las calles se rocían con tomillo, romero… manifestación de religiosidad, fe y respeto ante una de las celebraciones más importantes para los católicos sevillanos.
En la procesión intervienen autoridades, asociaciones, hermandades, religiosos y todos los estamentos que existen en Ciudad de Sevilla. Preside el Cardenal de Sevilla acompañado de los canónigos de la SIC. Los Seises van entonando canciones eucarísticas mezclados con las canciones que entonan la escolanía catedralicia.
Al entrar la colosal Custodia en la Catedral, entre espigas y ramilletes de uvas, la Giralda da rienda suelta a sus campanas, y la nieve de incienso mezcla su aroma con el romero y tomillo que alfombran el paso de la procesión.
Apu – Sevillaclik